te una gran diferencia sobre cómo organizan sus archivos las diferentes
empresas. Algunas nunca encuentran nada, o si lo consiguen es después de
un gran esfuerzo. Otras, sin embargo, localizan al instante un
documento que alguien les ha solicitado aunque ese documento sea de
varios años atrás.
¿Dónde está la diferencia?
Está en la forma en que unos y otros han organizado el archivo de sus documentos. Se trata, en resumen, de un problema de método.
En las empresas pequeñas, lo primero es ordenar y saber dónde hay que dejar la documentación que llega a la empresa.
A veces ocurre que los papeles están repartidos entre el bolsillo del
empresario, la guantera del coche, el asiento de detrás, la mesilla de
noche, los cajones de la mesa del gerente (o del dueño), sobre las mesas
y en un sin fin de lugares de difícil descripción.
Así pues, es necesario habilitar un lugar donde depositar todos los
documentos que llegan. Si la empresa no es muy grande una sencilla caja
de cartón es suficiente. La idea es que no se pierda ninguno y que estén
todos juntos y localizables para ser contabilizados, tramitados o
archivados.
Si alguien quiere llevarse algún documento, es aconsejable entregar una
fotocopia. Si necesita el original, se echa dentro de la caja la
fotocopia junto con una hoja dónde conste la persona, fecha y motivo por
el cual se ha llevado el original. Dicha hoja debe estar firmada por la
persona que se lo ha llevado.
Con ello, en la práctica, se evitan muchos problemas cuando se trata de
documentos importantes que no aparecen: contratos, escrituras, etc.
A continuación describimos cómo debe estar organizado un archivo desde
nuestro punto de vista, para que cumpla la doble misión que tiene
encomendada:
1º.-Que los documentos estén bien guardados
2º.-Que cualquier persona pueda encontrarlos fácilmente y no sólo quien los ha archivado.
2º.-Que cualquier persona pueda encontrarlos fácilmente y no sólo quien los ha archivado.
Lo primero es necesario tener espacio para el archivo y disponer de
tantos archivadores como necesite. Hace falta un archivador para cada
cosa: uno para proveedores, otro para clientes, otro para faxes
recibidos, etc.
Por ejemplo, si tiene diez cuentas en cinco bancos, es necesario tener
un archivador para cada cuenta. En este caso, tendrá diez archivadores
sólo para los bancos. Únicamente si tiene muy pocos movimientos en algún
banco, podrá compartir archivador con otro banco, pero siempre teniendo
las cuentas perfectamente separadas.
En el lomo de cada archivador tendrá escrito de qué se trata: facturas de proveedores, facturas de clientes, impuestos, nóminas, seguros sociales, etc. Al final de cada año, se retiran los documentos de estos archivadores temporales, que se quedan vacíos para iniciar el nuevo año, y se pasan a unos archivadores definitivos que se guardan aparte perfectamente rotuladas.








No hay comentarios:
Publicar un comentario